.Hasta ese entonces estábamos seguras de que el medico se había confundido y todo era un malentendido que pronto se solucionaría, pero estando allí el medico, que era un señor malhumorado y con muchos aparatos extraños que de por si daban miedo, comenzó a hacer una serie de preguntas que yo conteste sin animo.
El doctor, luego de hacer una serie de cálculos, me invito a sentarme frente a una maquinita extraña en donde tenia que ver un paisaje a lo lejos que veía muy borroso por cierto. Luego abrió un maletín que tenia muchos lentes de diferente grosor y una montura de metal en donde los iba colocando haciendo medidas. Me senté frente a una pantalla en donde se veían letras de diferente tamaño y , poniéndome los lentes que había creado (parecían sacados de una película de Tim Burton) me dijo muy serio: lee hasta donde puedas.
Creo que fue el momento mas tenso de mi vida, por que el oculista no paraba de repetir muy fuerte: lee!. La verdad es que a mi me dolían los ojos del esfuerzo que hacia por ver las dichosas letritas que escapaban de mi comprensión porque no sabia si era m o n... hasta que ,probablemente luego de entender que en verdad no entendía nada, dijo que tenia una enfermedad incompresible para nosotras y que en pocas palabras necesitaba lentes urgente y de manera perenne, es decir, no podía quitármelos.
A mis catorce años y a pocos días de cumplir quince, era la peor noticia que me podían dar pero basto que el chico que me guste diga que se me veía "linda" para que se me olvidara todo. Que puedo decir, a esa edad uno cree todo.
Ya pasaron muchos años de eso y la relación con mis lentes fue así, una relación propiamente dicha, con momentos felices y difíciles, ratos en que desaparecen por arte de magia y aparecen cuando mas los necesitaba y aunque hubieron cambios y algunas "rupturas" siempre estuvieron ahí para ayudarme a ver mas allá de mis narices.
Estos anteojos
estos lentes
como quieras llamarlos
no interesa
igual seguirán teniendo
el mismo significado
la misma característica
el artefacto que cobra vida
posado en mi nariz
como una mariposa
que con sus alas
frente a mis ojos
vuelve todo multicolor
tan distinto a cuando no están.
y su ausencia
borra mi mundo.
M. Mendoza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario